Vine hasta aquí para poder abrazarte y sentí que ya tus brazos se niegan a ir hacia los míos lentos. Hoy vine hasta aquí dejando atrás el sabor a ciudad, y la amargura que intento cambiar no sea mi alimento. Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje fue mirar el paisaje y seguir. Tan tonto fui, aquella tarde me hiciste dudar, trabaste mi alma con tu frialdad, amor siguiendo al viento. Y el miedo a sufrir hoy me congela en el rancho peor, si hace frío que venga el calor. Yo no quiero estar viejo. Y al volver a mi querida ciudad contaré a los amigos que un día dejé esta aventura simple. Voy a mentir cuando les diga que ya superé, que nunca hubo dolor en mi piel, que nada tuyo existe.
08 mayo, 2009
Vine hasta aquí para poder abrazarte y sentí que ya tus brazos se niegan a ir hacia los míos lentos. Hoy vine hasta aquí dejando atrás el sabor a ciudad, y la amargura que intento cambiar no sea mi alimento. Y lo mejor que me pudo pasar en el viaje fue mirar el paisaje y seguir. Tan tonto fui, aquella tarde me hiciste dudar, trabaste mi alma con tu frialdad, amor siguiendo al viento. Y el miedo a sufrir hoy me congela en el rancho peor, si hace frío que venga el calor. Yo no quiero estar viejo. Y al volver a mi querida ciudad contaré a los amigos que un día dejé esta aventura simple. Voy a mentir cuando les diga que ya superé, que nunca hubo dolor en mi piel, que nada tuyo existe.
Etiquetas:
Los piojos
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Archivo del blog
-
►
2008
(66)
- agosto 2008 (16)
- septiembre 2008 (22)
- octubre 2008 (7)
- noviembre 2008 (10)
- diciembre 2008 (11)
-
▼
2009
(96)
- enero 2009 (2)
- febrero 2009 (8)
- marzo 2009 (9)
- abril 2009 (46)
- mayo 2009 (29)
- agosto 2009 (1)
- septiembre 2009 (1)

1 comentarios !:
eee ni idea qién sos jajaja ,g racias por pasar . un beso
Publicar un comentario en la entrada